¿Y es que se parece a Brad Pitt?

¿Porque medimos el amor en belleza?

Por lo general, cuando escuchamos a alguien hablar fervientemente sobre su ex pareja, nuestra mente comienza a dibujar a los personajes de esa historia de amor, y de algún modo, a mayor devoción exprese la persona sobre su relación, más guapo y atractivo nos vamos imaginando al personaje principal; llegando a la tan usual pregunta de: “y es que se parece a Brad Pitt?”, pero la realidad es que, a pesar de que nuestro cerebro tiene estampada la imagen de barbie y ken, el amor que es para siempre se encuentra en un paisaje completamente inesperado.

No es discutible que el gusto entra por los ojos inicialmente, y esto aplica para todo en la vida, desde la comida hasta lo que compramos en una tienda; pero en el ámbito de las relaciones de pareja, la belleza física, a pesar de abrir algunas puertas, suele ser una atracción efímera , y no es un factor determinante para encontrar una relación estable llena de amor y fidelidad; un ejemplo muy claro son las modelos de Victoria Secret; todos imaginamos que cambian de novio como cambian sus atuendos en la pasarela, pero indagando un poco más, nos damos cuenta que son muy pocas las modelos que logran encontrar el amor, e incluso, varias terminan casadas con hombres que no son tan equivalentemente atractivos como ellas; en mi opinión, este resultado se obtiene debido a que varios de sus pretendientes terminan por tomarlas como un objeto más, por lo tanto, ellas deciden pasar el resto de sus vidas con alguien que las mire más alla de su lencería.


De alguna manera las redes sociales, las cuáles rigen nuestra vida actual, han marcado con mayor énfasis el hecho de que logremos medir el amor con el índice de like que tengamos hacia la pareja, y es que no solamente nos limitamos a medir a los demás, las redes sociales nos han hecho sentir inseguros, si no también nos han llevado a juzgar estrictamente cual debe ser el nivel de belleza de la pareja de la persona a la que estamos siguiendo; y como si esto no fuera poco, nos hace dudar de nuestra propia belleza. Cada post que realizamos, es como si nos miráramos en el espejo de la bruja de Blancanieves todos los días, repitiendo el mantra “espejito espejito, quien es el más bello?”, y siempre logra mostrarnos que existe alguien más bello que nosotros; con filtros, retoques e iluminación, pero aún así más bello.


Lo estéticamente correcto es una vanalidad inservible, ya que sin importar cuanto dinero puedas tener, los malos momentos, el exceso de amor propio y la vejez, son males que se nos adhieren como una sombra permanente; si miramos el patrón de nuestras vidas, entenderemos que siempre nos enamoramos de la persona que nos parece atractiva, sin importar que los demás así no lo consideren; dejemos a un lado la obsesión de los likes, y de aprobar o desaprobar el amor, al final de cuentas, brangelina funcionó no por el nivel de belleza, si no por el nivel de calidad humana que ambos tenían; así que, enamorémonos de las personas, del bien que quieren infundir en el mundo, no del empaque que las recubre.

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