Las incoherencias del amor millennial

Nota inicial: semanas después de la imagen publicada en este artículo, la historia concluyo con la repetición constante de la frase: “yo no puedo ofrecerte una relación en este momento, porque yo no quiero una relación”

Bien decía un apreciado amigo mío: – “el fundamento de un amor (o relación) no es la química, o que tanto conozcas a la otra persona; el pilar que sostiene todo el asunto es la coherencia”, y esa coherencia no es más que ligar tus palabras (y textos) a tus objetivos y propósitos reales, por ejemplo, si vas a cotizar los materiales para construir una silla, no termines haciendo una fogata con la madera; el “cómo va viniendo, vamos viendo” solo tiene resultados exitosos durante excursiones, viajes y obras de arte;  para el resto de las relaciones, es más que necesario que exista una coherencia entre tus palabras y tus actos; tanto para iniciarlas, como para terminarlas.

DAPPER ESSENTIALS (1)

Situaciones confusas entre un “me gustaría seguir saliendo contigo” y un “seamos amigos”, las vemos todos los días, en el cotilleo de la oficina, en las páginas de citas, o el lunes siguiente a la fiesta del fin de semana; nos encanta ese éxtasis de sentir que le atraes a la persona que te gustó; pero la realidad en estos días es que ese encanto suele desvanecerse al primer mal entendido que se presente; ya sea el simple hecho de inferir que la otra persona no quiere hablarte por dejarte en visto en whatsapp, o ya sea por algún inconveniente propiamente expresado;  la cruda verdad es que no hacemos absolutamente nada para mantener (o recuperar) la magia del primer contacto; y nos tomamos el tema de las citas de la misma forma en la que tratamos a nuestros teléfonos móviles: si se presenta un defecto, nos limitamos a cambiarle por otro.

Cuando nos presentan a alguien, inmediatamente pasamos un filtro rápido para saber si la persona en cuestión nos resulta atractiva o no, y una vez aprobado el mismo,  pasamos a plantearnos  la posibilidad de conocerle mejor en un ambiente de “salidas románticas”; si bien es cierto que las cosas en el transcurso del tiempo pueden cambiar, y que al ir conociendo a la otra persona cambiamos radicalmente los planes, se debe tener absoluta consciencia y honestidad de que es lo que realmente ha provocado los cambios de planes; y lo más importante, si estamos dispuestos a dialogar para resolverlos, o si definitivamente esto no aporta nada positivo a nuestras vidas.

El intentar “conocer” a todas las personas que se van presentando en tu camino sin ponerle empeño a ninguna, es un tarea desgastante y amarga para cualquiera, es por ello que las cosas deben verse a tiempo y de manera simple, es decir, no necesitas 20 semanas para saber si tú quieres una relación amorosa en tu vida, ni 50 citas para saber si esa persona te mueve las hormonas y las neuronas, ya al cabo de un mes (psicológicamente comprobado), sin importar las cicatrices de su pasado, la persona en cuestión ya tiene en claro que tipo de relación desea tener con la persona que acaba de conocer.

(Un pequeño ejercicio: piensa cuanto tiempo tardaste en darte cuenta de que querías formar una relación cuando salías con tu ex pareja.)

Los problemas, los dramas, la incertidumbre y los momentos incómodos en cualquier tipo de  relación, nacen de la falta de coherencia entre un “si nos vemos mañana haremos…” y el hecho de que no te aparezcas durante 72 horas; esto no solo te hace ver como una persona confundida e insegura, sino también como alguien que no es de fiar; si bien nadie está obligado a hacer algo que ya no desea hacer, es de suma elegancia el expresar que lo que habías ofrecido, ya no podrás cumplirlo (sin tener que entrar en explicaciones); si eres consciente de que tu libertad es tu prioridad número en tu vida, ni siquiera intentes  socializar en el área de las citas, pues más que ganar nuevas posibles amistades, vas a incrementar tu lista de “Haters”.

Tu eres en cambio que quieres ver en el mundo, así que te invito a comenzar por el tomar decisiones firmes, por aplicar la coherencia entre lo que dices y haces, y si el objetivo cambia o se elimina, hazlo saber de la mejor manera; no vayas a pescar si no quieres cenar pescado, y comienza a ser mas selecto(a) con las personas que deseas conocer.

P.D.: No te pierdas el taller “Sanando amores tóxicos” en la ciudad de Bogotá este 22 de Julio, más información en la pestaña de “talleres” en este blog

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