Y si… ¿nosotros hicimos que todo saliera mal?

A lo largo del transcurso de la vida hay muchas cosas que se van acabando y terminando, un contrato laboral, un curso académico, la relación de Brad Pitt y Angelina; es un ciclo natural el que todo comienzo tenga un final; pero… ¿qué pasa cuando ese final nos duele?, ¿ qué sucede cuando odiamos rotundamente al que invento la frase de “nada dura para siempre”?, una vez pasado el impacto, nuestro cerebro se va fijar la misión de encontrar al culpable y llevarlo a la silla eléctrica!

Cuando algo no tiene el desenlace que teníamos pensado, comenzamos la búsqueda del porque paso lo que paso, y más importante aún, quien tuvo que ver en el resultado final de la historia; de la misma forma que lo hace un niño que rompe algo en clase; miramos en nuestro entorno hasta encontrar nuestro blanco de tiro; culpamos a las redes sociales, al consejo de la mejor amiga divorciada, culpamos a nuestros padres, al taxista que tomo el camino equivocado, y en algunos casos hasta culpamos a la divinidad por habernos abandonado en ese preciso momento; esa es la parte más sencilla, escoger algo a lo que echarle la culpa y asignarle una montaña de evidencia que demuestre que fue la mente maestra dentro del crimen, pero la parte importante, lo que hace que las cosas mejores por arte de magia, es cuando al momento de señalar un sospechoso apuntamos el dedo índice hacia nosotros mismos.

El primer error en una serie de errores que siguen al catastrófico final, es el buscar terapia sin tener que pagar por la sesión; es decir, publicamos nuestras dudas e inquietudes sobre lo sucedido en redes sociales, se lo contamos a nuestros amigos y familiares, y dependiendo del caso, contaremos la historia con lujo de detalles al desconocido que decidió compartir nuestro viaje en el tráfico de la hora pico; queremos escuchar de otros labios lo que nuestro instinto, o nuestros sentimientos consideran que es lo correcto, sin importar cuál sea su fuente; nos convertimos en un buzón portátil de consejos, opiniones y sugerencias, y nos vamos llenando de un millón de ideas que solo nos llevan a sentirnos más desdichados y confundidos; es en este punto donde comienza nuestra culpa, buscando solución en los lugares equivocados; en cierto modo, estamos buscando alguien que nos ame y que nos consuele por la terrible situación que nos pasó; sin tener en cuenta que el amarnos a nosotros mismos y asumir nuestra parte del error dentro de lo que paso es lo que realmente nos llevara a la tranquilidad que tanto buscamos.

Siempre está el hecho de que el termino se dio por un algo que hizo la otra persona, una infidelidad, una mentira, un engaño; aunque parezca imposible, nosotros también tuvimos participación dentro de lo sucedido; algo descuidaste, algo dejaste de ver, algo que pasaste por alto, alguna señal o sospecha a la que no prestaste la debida atención; antes de señalar algo como “si no hubieras hecho esto”, debemos detenernos un segundo en el “ y si hubiera prestado atención a esto?” ; el entender desde nuestra perspectiva que fue lo que nos salió mal, que palabras dijimos que fueron mal interpretadas, a que no le dimos importancia, que cosas no enfocamos correctamente, es lo que hará que el error no vuelva a repetirse en nuestras vidas , y si es el caso, aquellas cosas que están mal logren mejorar significativamente.

Muchas veces podemos sentir que ya hicimos de todo, ya luchamos, ya nos esforzamos, ya fuimos perseverantes, ya trabajamos todo lo que estaba en nosotros para mantener viva la relación, y aun así todo se hundió más drásticamente que el titanic; puedes rendirte a la otra persona, puedes dejar ir esa historia, pero por nada del mundo renuncies ti mismo, el aceptar tu parte de la culpa en la historia es el primer paso para tu crecimiento personal, para no repetir las fallas en tu próxima relación, la versión de la contraparte es importante pero no necesaria, pues solo tú puedes determinar que deseas cambiar en ti, de qué forma te gustaría haber actuado ante lo que paso, como deseas que sea el boceto de tu próximo guion; a pesar de que hoy en día es más fácil reescribir la historia en un papel nuevo, tampoco dejes de lado el revisar los tachones que colocaste en la historia anterior, bien dices los expertos que conociendo los datos del pasado podrás estimar las ganancias del futuro; recuerda que vales mucho más que todo el rencor que puedes sentir, y que tienes cada mañana tienes un día nuevo para comenzar a rediseñar tu futuro.

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