La lista negra del perdón

Personalmente no creo que exista ninguna lista de perdón que sea bonita y de colores; que no contenga dentro de su interior altas dosis de veneno puro, cuya composición este basada en los peores y más oscuros aspectos de la persona o situación que nos generó tan amargo sufrimiento.

La lista negra del perdón llego a mi debido a que el otro día, sacando basura del baúl de los recuerdos, encontré algo que me hizo revivir toda la tristeza que me causo mi ex en el pasado. Esto, más allá de producirme nostalgia o pesar; trajo a mi todo el rencor acumulado por tanto tiempo de tratar de ser fuerte, por todo el esfuerzo que coloque en hacer más llevadero el proceso de “borrón y cuenta nueva”. Es por ello que fue casi inevitable las ganas de recitarle a este personaje una a una las heridas que me causo. Una especie de lista donde cada ítem fuera una bala directa a su corazón, donde le recordara cada hecho tan crudo y real como sucedió en aquel entonces; pero ya que el llevar esto acabo sería algo contraproducente, necesitaba que esta descarga fuera de una forma en la que no me hiciera quedar mal y contribuyera a mi proceso de ser una mejor persona.

Así que comencé a pensar en cómo podría expresar mi dolor de una forma diferente, una forma en la que no fuera a echarle más gasolina al ya extenso incendio. Algo que en vez de aumentar mi rabia, la disminuyera significativamente. Fue cuando se me ocurrió una alternativa con un aspecto bastante positivo; en vez de comenzar cada oración de la lista con “Es tu culpa que…” cambie la frase por: “Te perdono que…”; una vez que ya tenía la frase inicial, comencé mi lista plasmando cada recuerdo negativo o doloroso que venía mi mente, sin obviar ningún detalle, por ejemplo escribí cosas como:

“te perdono el no haber llamado en mi cumpleaños”

“te perdono por dejarme con tantas intrigas”

“te perdono por haberme dejado plantada aquel día”, entre otros más.

Esta tarea para que pueda ser efectiva, no es cosa de sentarse unos minutos y comenzar a escribir todo aquello que se te venga en mente; para que esta pócima tenga efecto, la lista debe estar apuntada en algo que cargues contigo siempre, como en tu celular, una agenda o algo donde lleves todas tus anotaciones. Debido a que el abrir el baúl de los recuerdos y plasmar lo que realmente va a sanarte debes pelar varias capas:

En la primera capa están los recuerdos frescos, los que están presentes todo el tiempo en tu mente, aquellos que recuerdas con facilidad y lujo de detalles.En la segunda capa están los recuerdos que tenías presente, pero pocas veces piensas en ello, como las veces que no devolvió tus llamadas, o cuando te hizo un comentario desagradable. Y en la tercera capa, la cual aparece a medida de que transcurre el tiempo, contiene lo que habías olvidado, aquello que te dolió profundamente pero ya con el tiempo ha logrado sanar.

Aunque al momento de crear mi lista, la intención era la de herirle educadamente, resulto que este ejercicio me brindo mucha tranquilidad. Inesperadamente me dio esa sensación de haber sacado la cruz que llevaba a cuestas, de que ya podía cerrar aquello que inconscientemente estaba continuamente molestándome. Una vez hecho esto mi perspectiva de redecorar mi futuro se ampliado significativamente; por lo tanto sugiero que si tienes recuerdos dolorosos, deberías intentar este ejercicio, tal vez tú también puedas sentir un pedacito de libertad.

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