Siente- ama- come.

 

Para nadie es un secreto que nos han mal enseñado a manejar nuestras emociones a través de la comida; al punto que si tenemos hambre, no nos limitamos a querer comer, si no que ademas de eso le agregamos un buena dosis de mal humor, la cual terminamos descargando con el primer inocente que se nos atraviesa; a mi parecer esto proviene de nuestra infancia, cuando nuestras madres no tienen ni idea de que significa nuestra llanto, y deciden que el darnos comida nos tranquilizara y nos hará dormir; luego de eso, en nuestra adolescencia, cuando no nos da la gana de expresar lo que sentimos (por que no tenemos ni idea de que es lo que sentimos), deciden apaciguar nuestra furia contra el mundo con algún caldo mágico que curara todos nuestros males, dando como resultado que en esta era de corazones rotos, las compañías de helados se hayan vuelto algo rentable e indispensable en el mercado.

Para describir este fenómeno tenemos la definición de el hambre psicológico, que es cuando deseamos comer un alimento en especifico y no tendremos paz hasta obtenerlo; seguido esta el concepto del hambre fisiológico (el hambre de verdad), el cual se caracteriza por que queremos comer lo que sea que pueda ser digerible por nuestro estomago. El estilo de vida moderno nos inclina cada día más hacia el hambre psicológico, ya que al momento de nuestra creación no nos incluyeron el manual de manejo de emociones, y solo algunos tienen la capacidad (o voluntad) de adquirirlo en la tienda “el diván del psicólogo”, pero realmente esto no es cuestión de astrofísica; si nos prestamos atención a nosotros mismos, podremos identificar el tipo de hambre que tenemos, es solo preguntarnos si nuestra hambre es saciada con ese chocolate que deseamos o con cualquier producto de la panadería de al lado.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, viene la siguiente cuestión: ¿que pasaría si hiciéramos las cosas al revés?; ¿que tal si primero sentimos antes de comer?no, no me refiero a sentir hambre, me refiero a prestarle atención a tus emociones antes de comer, inclusive antes de preparar (o pedir) la comida;

Siente: Cuando nuestros sentimientos están bajos de batería, ya sea por que estamos tristes o frustrados (o ambas), nos abalanzamos a la comida, buscando que el cerebro este más ocupado con el proceso de digestión, que con nuestros pensamientos; pero una vez que este haga su trabajo, los pensamientos volverán, así que, el primer paso es cerrar tus ojos y ordenar tus emociones; esto no solo te ayudara a definir si realmente tienes hambre, si no también a enfocarte en el sentimiento que te produce el saborear ese platillo, sobre todo si son recetas como la sopa de la abuela, el postre que hacia mamá o ese chocolate cremoso de la cafetería que te encanta; comienza a sentir lo que te producirá el probar ese plato en especifico antes de buscar los ingredientes o pedir el domicilio.

Ama: Nos fascina amar lo que no poseemos; es una tendencia mundial enamorarnos perdidamente de aquello que carecemos, desde el auto último modelo, hasta la ex pareja que no nos quiere ver ni en pintura; esto también puede aplicarse a la comida, pues mientras esta se encuentra en el menú o en la receta aun no te pertenece, por lo cual tus ansias por ella terminan convirtiéndote en un manojo de emociones revueltas; y a pesar de que la has estado esperando por horas, al tenerla frente a ti, carece de la importancia proporcional a la calidad de su elaboración y del tiempo que esperaste para llegar a obtenerla; puede que esta adquiera cierto grado de valoración si tus intenciones son publicar la misma en una red social; el punto es que, la magia se encuentra en este segundo paso, el cual se refiere a que antes de ingreses el primer bocado, te tomes 5 segundos para apreciar lo que tienes frente a ti, sin importar que solo tengas un pan relleno de queso, recuerda que la delicia que estas recibiendo va a darte una satisfacción que las personas menos afortunadas del mundo no tienen o no pueden costear.

Come: Despacio, disfrutando la mezcla de sabores, hasta el pan más simple tiene su grado de arte, cuando comas presta atención a la sazón de lo que estas ingiriendo; el comer no solo es algo fundamental, también es un acto que nos genera mariposas en el estomago.

Estos tres elementos no tienes que hacerlos un habito constante, puedes aplicarlos cuando estés pasando por un momento triste, cuando vayas a comer a un restaurante o cuando te decidas a preparar un tutorial de youtube en casa; esta combinación de emociones culinarias serán un regalo de ti para ti, así que animate a intentarlo una vez y cuéntame que se sintió amar antes de comer.

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