El complejo arte de dar las gracias

 
Son incontables la cantidad de veces al día decimos “gracias”; pues desde pequeños nos han ensañado a decir “gracias” por cada cosa que recibimos. Como cuando nos entregan nuestra orden en la cafetería, cuando nos pasan los papeles en la oficina o cuando nos ceden el paso en la calle.

Pero: ¿cada cuanto agradecemos?, ¿Cuantos minutos de nuestro día lo dedicamos a agradecer por las cosas buenas que si están en nuestra vida?

Nuestra cotidianidad (y el nuevo milenio) nos ha enseñado que para llegar a estar en el tope, debemos obtener tantos logros y metas como sea posible. Es como si nuestra vida fuera un video-juego infinito, donde lo importante de cada nivel es obtener el premio que nos hace avanzar al siguiente reto dentro del juego; olvidándonos por completo de agradecer todos los factores que nos llevaron hasta ahí y que hacen que nuestro usuario se vea como algo reluciente ante los demás jugadores. Vamos sin cesar nivel tras nivel hasta que la muerte nos declara el Game Over.

Muchos expertos en diferentes áreas comentan que no somos felices porque no somos agradecidos, y que en el momento en que logremos incluir esto en nuestros hábitos diarios, nuestra vida cambiara para siempre. A lo cual logramos interpretar que, por cada millón de “gracias” que repitamos diariamente, recibiremos automáticamente un milagro, como es lógico. Nadie que haya hecho este ejercicio ha recibido su cupón canjeable para un milagro, pues cuando hablan de ser agradecidos se refieren a sentir dentro de todo nuestro ser y con nuestra esencia entera esa sensación de gratitud y apreciación en cada una de las cosas que recibimos. Desde el rayo de sol por la mañana, hasta el inesperado bono por nuestro trabajo. Para poder llegar a este estado de realmente sentir agradecimiento hay que dejar atrás el “multitasking” y prestar un gigantesco grado de atención a lo que estamos haciendo en el momento en el que lo estamos haciendo, entiéndase, decir “te quiero” sintiendo amor, no pensando en la reunión de comité que hay al día siguiente a las 6 am.

A pesar de que agradecer parece una tarea simple y cotidiana, tomarse el tiempo y la concentración para hacerlo bien es un trabajo bastante laborioso. Pues no solo basta con quitar todas las distracciones que tenemos en el exterior, como lo son las notificaciones de whatsapp y las series en la televisión; además de esto tenemos a miles y miles de pensamiento pululando constantemente dentro de nuestro cerebro, y la única forma de apagarlas es centrando nuestra atención en una sola cosa a la vez. Para ello, debes prestar atención, centrar tu enfoque en aquello que está sucediendo a tu alrededor, fijarte en cosas como las palabras que salen de tu boca, o el trabajo que hizo el barista antes de entregarte tu café, o tal vez en cuanto tardo la secretaria en cruzar la ciudad para llegar a tiempo a tu reunión. Son este tipo perspectivas las que hacen los verdaderos cambios positivos en tu vida.

Detente un momento y piensa en cuantas cosas tuvieron que conectarse para que pudieras estar en donde estas, para que tengas las cosas que tienes. Desde tus zapatos hasta tu almuerzo; piensa en todo aquello que sucedió para que terminaras con un techo bajo tu cabeza y un colchón bajo tu espalda cada noche. A pesar de que estas cosas son casi un derecho de vida, y las cuales ignoramos a diario, la vida te muestra todos los días de camino al trabajo, o en el trayecto hacia una cita, que algunas personas que una vez lo tuvieron todo, terminaron en las calles pegados a un vicio tóxico y vistiendo harapos que no le cubren del frío.

Si eres de las personas que te molesta o te incomoda que no te den las gracias cuando haces o entregas algo, piensa en si tú mismo sientes gratitud hacia lo que te rodea, tomate un momento para pensar en cuanto te agradeces a ti mismo por todas las cosas que has hecho por y para ti. Piensa en si realmente has sido agradecido con las cosas y personas que han llegado a tu vida, y si en verdad has hecho saberles tu gratitud al respecto; recuerda que la vida es un instante, y si no lo haces hoy… entonces cuando?

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