Diferencia entre quererse a uno mismo y el amor propio

 


A primera instancia se puede llegar a tener el concepto de que el amor propio y el quererse a uno mismo son simplemente sinónimos, pero de la misma forma en que se diferencia el amor que sentimos por nuestro mejor amigo, al amor que sentimos por nuestra pareja; estos dos términos — en mi opinión — tienen ciertas diferencias significativas.

Suelo escuchar a menudo que volver con un ex, o tener un ciclo abierto con respecto a una relación pasada, se debe a causa de la falta de amor propio. A veces es incompresible para nuestro entorno el por qué nos duele tanto el término de una relación. Inclusive si esta relación se pudo considerar como tóxica; ya sea por celos, humillaciones, faltas al respeto mutuo, etc. El que una parte de nuestro ser permanezca aferrado en los recuerdos del pasado, no es motivo suficiente para diagnosticar a la persona con falta de amor hacia sí mismo; pues — por mi experiencia — puedo afirmar que esto no es cierto; y acá existe un punto importante a resaltar.

Debe conocerse a fondo la situación. Llevar a cabo un desglose de los hechos y emociones para identificar qué parte del despecho es falta de amor propio y qué parte es solo la etapa del duelo. Entonces, ¿cómo puedo saber si solamente me quiero o definitivamente amo a mi persona? Observemos estas características desde la perspectiva que utilizamos para calificar nuestro cariño hacia los demás:

“El amor propio es ese sentimiento de vivo afecto e inclinación por cuidar, proteger y buscar todo lo bueno para nosotros mismos y nuestras vidas.”

Para ejemplificar un poco más este concepto, piensa por un segundo en como actúas cuando sientes amor por algo o alguien. Por lo general, cuando amas a una persona quieres todo lo bueno para ella sin importar cuál sea el precio a pagar. Deseas contarle hasta el último detalle de tu día. Conocer hasta su más íntimo secreto.

Cuando amas, nace de ti el brindarle lo mejor a la otra persona. Comprarle algo especial en su cumpleaños, o preguntarle si se siente bien cuando percibes que atraviesa un mal momento. Tomando esto en cuenta, el amor propio va ligado a cuán importante eres tú para ti mismo. Esto sin caer dentro del ego de “Merezco lo mejor”, “Esto está a mi altura” o “No podía esperar menos”. Cuando para ti algo realmente tiene importancia, le dedicas todo tu tiempo , atención y/o dedicación.

Pausa un momento y hazte la pregunta…¿ Cuándo fue la última vez que te sentaste en la soledad a reflexionar sobre tu día?, ¿ Ya fuiste al médico?, ¿Qué decisión tomaste para resolver ese problema a tu favor? , ¿Qué fue lo que realmente paso con esas metas y sueños que tenías?

El amor propio, al igual que en toda relación amorosa, va ligado con el emprendimiento y constancia que aplicas en todos aquellos factores que te llevan a lograr armonía y bienestar en tu vida. Una de las pregunta más frecuentes que nos hacemos al momento de una ruptura amorosa o una relación tóxica es: “Si te amas a ti mismo…¿por qué sigues aferrándote a algo que te hace sufrir?”

Simple, en el amor existe sufrimiento, y aunque suene poco lógico, ¿Conoces alguna madre que jamás haya sufrido por sus hijos? Si nos basamos en la primera pregunta, podría suponerse que las madres no se aman a sí mismas, porque permiten que sus hijos las hagan sufrir. Evidentemente, esto no es cierto. El sufrimiento — de algún modo retorcido — forma parte del amor; aplicando esto al amor propio, se podría decir que una persona con sobre peso que se somete a una dieta está sufriendo, pero sufre porque su amor propio le está llevando a mejorar su salud y su calidad de vida. Lo mismo sucede con la rupturas amorosas. El hecho de que aún tengas sentimientos por algo que amas, no significa que sea falta de amor propio. Por el contrario, la aceptación de tus sentimientos y emociones, sumado al manejo correcto de estas, es un acto de amor hacia ti mismo, pues traza el camino para que tu corazón sane todo el dolor que le fue causado. El apego emocional no es falta de amor propio, es simplemente un síntoma que debe ser tratado y curado.

El quererse a sí mismo y el amor propio se diferencian en la vocación y dedicación que tenemos hacia los factores que forman parte de nuestra existencia.

Cuando quieres a alguien, te importa su bienestar, pero el que la otra persona llegue a este estado no forma parte de tus prioridades. El querer a una persona es apreciar su presencia en nuestras vidas y todo lo que aporta en ella. Es preocuparnos por sus problemas e infortunios, pero con la diferencia de que no estamos pensando en cómo llevar la montaña hasta Mahoma con tal de ver a esta persona feliz.

Algo parecido sucede cuando nos queremos a nosotros mismos, nos preocupamos por nuestras funciones básicas: comer, dormir, ducharnos, caminar, etc. Buscamos obtener aquello que satisface nuestros deseos. Ir de compras, viajar, cambiar de apartamento o trabajo. En otras palabras, el quererse a sí mismo es cuidar de nuestra supervivencia y necesidades físicas y sociales.

Alguna vez leí el siguiente consejo para olvidar un amor: “Eso se logra con la fuerza de voluntad y sobre todo quererse uno mismo”.

La fuerza de voluntad nace de la motivación y la autoestima, pero la mezcla de estos ingredientes no garantizan que tendrás la voluntad necesaria para superar una ruptura amorosa. Puedes quererte a ti mismo y vivir una fase de duelo al mismo tiempo. Puedes levantarte en la mañana, ducharte, arreglarte, salir al trabajo , al supermercado, preparar tu cena y dormir las 8 horas ideales. Lastimosamente, esto no impide que tengas ganas de llorar, que quieras tener a esa persona nuevamente a tu lado, que los recuerdos te invadan y te llenen de nostalgia y soledad. Cuando no te quieres a ti , actúas de la misma forma que lo haces con las personas que no son importantes en tu vida. Entiéndase, no te importaría si sientes hambre, o si tuviste un mal día; te sería completamente indiferente tu aspecto físico, y no tendrías ni la más mínima intención de hacer que tu llanto cese. No buscarías alternativas para sentirte mejor, pues al no quererte, lo que pase o deje de pasarte te tiene sin absoluto cuidado.

En resumen, el amarte significa que te conoces a ti mismo y te valoras tal y como eres, con tus decisiones y tus pensamiento a medida que estos fluyen en tu vida; que buscas en cada situación y en cada dolor, la lección que brinda un beneficio a tu vida. Mientras que el quererte, es casi tan automático como respirar, pues te dedicas a cumplir los fundamentos de la pirámide de Maslow — las necesidades humanas.

Si eres de las personas que aún guarda amor hacia la relación del pasado, no por esto deben juzgarte como falto de autoestima, pues ese amor es señal de que aún estas buscando la lección que te brinda un crecimiento personal en tu vida. Aceptar que sigues amando, que tus sentimientos están más vivos que nunca y tienes el deseo regresar a ese estado de bienestar también es una forma de amarte a ti.

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