¡Quiero matar a mi socio!

 

Las sociedades se construyen de la misma forma en la que se inicia un noviazgo: comenzamos proponiendole a esa persona especial que sea nuestra pareja y esta acepta, entiéndase, ambas partes quieren estar juntas pero ninguna tiene idea de los objetivos personales de la otra.

Una parte quiere un matrimonio y la otra solo una compañía. Esto sucede porque su compromiso de amor se enfoca (ciegamente) en una meta en común que beneficia a los implicados pero aun así, siempre llega el momento en el que las cosas se ponen feas: cuando nos damos cuenta que nuestra visión de los medios para lograr el objetivo son totalmente opuestos a los de nuestra contra-parte.

Es como ese pequeño lunar con el que nos encantaba jugar al principio y ahora solo queremos que amputen toda el área y aunque parezca imposible que los problemas tengas solución, antes de colocarle sal al café de tu socio lee las siguientes alternativas para resolución dé conflictos:

1. Replanteen metas y objetivos:

Los proyectos son similares al proceso de tener un bebé. Aunque este lleva el ADN de ambos, cada una de las partes sueña individualmente con el futuro del proyecto.

Mientras tú quieres que tu hijo se gradué con todos los honores de la universidad, tu pareja quiere que este recorra el mundo con una mochila en su espalda y que el planeta sea su escuela. En este punto lo más saludable para la relación ( y para el bebe) es hacer una lluvia gigantesca de ideas sobre las metas y objetivos que ambos tienen sobre su negocio, de esta forma se encontraran que alguna de las ideas tendrán cierta relación o coherencia, como por ejemplo, enviar a su hijo como estudiante de intercambio; además esto puede resultar brindándole un aire nuevo e innovador al proyecto general.

2. Crea y evalúa opciones para el NO:

Por lo general al momento de presentar una propuesta o una idea, la contra-parte no está de acuerdo con implementar la misma, ya sea por cuestiones de costos, relaciones comerciales, entre otros factores. Esto hace que comiences a plantearte el “salir con otras personas” y declarar un detallado “no eres tú, soy yo” en el finiquito del contrato.

Una de las posibles soluciones a esta situación, es que antes de presentar la primera línea de tu discurso, te detengas y prepares un listado de 5 diferentes variables de tu propuesta que podrán servir de argumento al momento de obtener una negativa por ejemplo: si quieres que el pastel de tu boda tenga en el tope un Ironman y una muñeca vestida de novia al lado, lo más seguro es que obtengas una protesta civil por ello. Por lo tanto, ofrece variables sugiriendo que el pastel contenga los colores de Ironman, o que la mesa donde ira el pastel tenga ciertos artículos que se relacionen con el personaje. También puedes sugerir que te elaboren una pequeña porción de pastel que solo tu consumirás con la figura de tu ídolo de la infancia.

Al final de cuentas, cuando hay amor todo es posible.

3. Ensayo y error:

Probablemente a lo largo del desarrollo de un proyecto se plantearan varios experimentos en los cuales no se tiene absoluta certeza de la efectividad de los mismos. Tal vez se decida que la opción más viable sea llevar la propuesta a la práctica y ver qué sucede pero: ¿Y si el experimento falla y la repercusión en el cliente es fatal?

Esto puede generar una mala crítica para el negocio, creando un voz a voz negativo dentro de los consumidores claves del producto. A pesar de que la mala publicidad también vende ( y mucho) en algunos casos, terminas dando patadas de ahogado para intentar sobrevivir en el mercado. Es por ello que sugiero que jamás experimenten con el consumidor final.

Para implementar su idea comiencen realizando laboratorios de prueba para las propuestas — es decir — tomar grupos pequeños de la población de consumidores y — tal como lo hacen las grandes empresas — obtener los resultados de la retroalimentacion de la actividad realizada.

4. El arbitraje (los últimos latidos de la relación):

Este método lo considero como una consulta con el abogado antes de firmar el divorcio ya que la relación deja de ser de dos y comienza a ser un trío o a conformarse por varias personas. Además de ello, hay que seleccionar a un árbitro que no tenga ningún tipo de favoritismo por alguno de los equipos, cosa que no es tarea fácil.

Como seres humanos tendemos a sentir más empatía hacia algunas cosas más que otras. Es muy parecido a ir a terapia de pareja pero en este caso tendrán uno o más terapeutas que les ayudaran a la decisión correcta.

A la final hay muchas formas de manejar una negociación y ninguna de ellas está relacionada con convertir a tu socio en tu nuevo enemigo. Puedes indagar en la internet sobre las miles de técnicas para convivir armoniosamente con la otra persona y si nada de esto funciona, lo mejor para ambos será el divorcio y las lecciones aprendidas.

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