La verdad sobre migrar al extranjero

La cruda realidad

Cuando se toma la decisión trascendental de migrar a otro país, lo ves como una aventura de las películas de Hollywood, donde tiras todo, coges algunas maletas y te largas, una imagen bastante parecida a una postal, de esas en las que te se gustaría aparecer con una gran sonrisa y un look despeinado casual, imaginas que tu nuevo destino (o destinos) será el lugar donde tendrás mejores cosas que las que tenías en casa, donde serás feliz constantemente, será esa historia donde todos van admirar tu valentía y perseverancia; pero en realidad la migración no es una película motivacional, es más parecida a una que mezcla de una de drama y el suspenso, en la que el final feliz jamás parece llegar, y tus días transcurren como la película El Náufrago entre el terror y el suspenso.

El lograr una convivencia con los demás seres que habitan el nuevo hogar no es tarea fácil, hay ciertas cosas que ayudan a pasar la transición de vivir en el extranjero sin morir en el intento, como por ejemplo la habilidad de adaptarse (lo más pronto posible) al entorno, ver todo con el entusiasmo de un niño de 5 años, esto te vuelve más resistente a los días malos , y créeme, habrán muchos días malos cuando comiences tú nueva vida; debes tener en cuenta que estas comenzando desde cero por lo tanto tienes un lienzo en blanco que cera muchas manchas antes de ser una obra de arte; otro de los trucos de supervivencia es buscar gustos que puedan ser en común con los tuyos y con los nuevos compatriotas, pero algo que es fundamental para que tu traslado sea exitoso es el aprovechar esa dosis de endorfina que te brinda lo nuevo al máximo; es esto lo que va a evitar que veas todo como un gigantesco error.

Cada una de estos aspectos solamente hace que las situaciones que se presenten sean más llevaderas, pues no importa si eres amigo de toda la oficina ,si tus vecinos te invitan cada jueves a cenar, o si no te faltan invitaciones para irte de fiesta los fines de semana, cuando los locales desean ofenderte o descalificarte, usaran sutilmente la palabra “extranjero” en algunas de sus frases (el calificativo puede ser bueno o malo según el receptor de esta información); hablaran de como los hijos de su país son lo mejor del mundo, mientras que los extranjeros se están robando todo lo bueno sin dejarle oportunidad a lo nacional, y si, lo debatirán frente a tus narices; y ni hablar de las relaciones amorosas, nunca faltara en alguna discusión algo como “ no creo que el tu país sean…” o cosas como “ Creo que en ninguna cultura es aceptable…”, y pare de contar, puedes ser un maestro del camuflaje y aun así te convertirás en un aviso con luces de neón andante cada vez que te pregunten ¿De dónde eres?.

Y no olvidemos el tema del dinero; si sientes que tus ahorros son lo suficiente como para considerar tu retiro prematuro, entonces puedes irte a donde quieras, pero, si al contar las monedas de tu tarro de Ahorros ( o en su defecto el chanchito de vidrio) solo alcanza para comprarte un celular Apple de último modelo, lo mejor es que consideres obtener ingresos de donde sea, ofrécete a pintar la casa de tu mejor amigo, vende limonadas, coloca un centro de lavado de autos a domicilio, cualquier centavo es necesario; pues lo que en tu país puede significar una fortuna, debes tener en cuenta que vas a sobrevivir sin tener ningún ingreso durante tiempo indefinido, y esta vez tus padres no estarán para ayudarte con los gastos; tu nueva aventura viene con decidir entre comer un pollo asado o un sandwich de jamón para el almuerzo, y te garantizo que el sandwich de jamón sera tu aliado cada vez que finalice la quincena, es por esto que siempre que nuestros amigos o conocidos se mudan de país, vemos como en tiempo récord pierden una gran cantidad de peso.

Pero llega un momento en donde la endorfina para, y tu lugar nuevo se convierte en otra cotidianidad más; es justo en ese punto donde comienza la lucha por sobrevivir, comienzas a comprender lo mucho que cuesta estar legal en ese país y conseguir un trabajo que sea al menos tan decente como el que tenías en casa, las matemáticas de vuelven tu especialidad cuando recibes dinero, sobre todo la operación aritmética de la resta es la que más fácil se presenta en tus finanzas; los cambios psicológicos y emocionales también están incluidos en el paquete del proceso migratorio; los amigos que conocías desde siempre cambian por completo, algunos se mantienen en constante contacto los primeros meses, pero después de un tiempo eres tú el que desapareces; de igual modo ellos cambian la percepción que tenían de ti; la presión de lograr una estabilidad media en todos los aspectos de tu vida en un nuevo territorio te lleva a una transformación plena, la alegría no es algo constante y las preocupaciones son múltiples; solía tener una amiga que desbordaba tanto positivismo como un emoji , siempre tenía una palabra de aliento o algún consejo híper motivador para las situaciones negativas; desde que vive fuera de su país natal, se ha convertido en una persona aislada, que duda hasta del amor de su pareja, y ya no lucha contra los malos momentos, se mantiene en silencio para no magnificarlos; yo por mi parte detesto tener que responder preguntas como “¿ y cómo harás para renovar tu visa? ¿Con que vas a pagar ese trámite? ¿Que pasara si no lo consigues?, entre otras preguntas que ya me han quitado el hambre e incontables horas de sueño y lo último que deseo es tener que responderlas en voz alta; el cambiar de país te regenera, no solo te saca de tu zona de confort, si no que te lanza a los juegos del hambre (con todo lo literal de la palabra) sin entrenamiento previo.

Otra de las evoluciones que sufres al migrar es el aislamiento; ya que te debates entre dos opciones; la primera es el pasar tu tiempo con aquellas personas que son de tu mismo país, las cuales frecuentemente hablan de ello y te estancan en lo hábitos y ambientes que ya traías; cosa con la que no estoy de acuerdo, pues parte de la evolución del ser (en todo lo que a ello respecta) es incluir lo nuevo a tu sistema, aprender a manejar las cosas como si fueras local sin olvidar que eres un permanente visitante; y la segunda opción es lograr involucrarte con tus nuevos amigos foráneos y luchas por salir adelante dentro del mercado nacional, pero el problema no solo llega hasta ahí; las cosas se ponen color de hormiga cuando los problemas de tu nueva vida se vuelven del tamaño del mundo y no hay ni una sola mano amiga que te saque de ese hueco, tus compatriotas están ocupados sobreviviendo y tus nuevos amigos solamente se limitan a darte palabras de aliento porque un extranjero no les brinda la garantía suficiente de que n se van a largar en cualquier momento; en este punto es cuando apoyo esos movimientos de amor propio extremo que dicen cosas como “ si no te aporta, que no estorbe”, en algún momento tuve la oportunidad de tener amistades de los altos estratos de la sociedad; mi teléfono sonaba constantemente con diversas invitaciones a los eventos más TOP de la capital, y en todo momento fui considerada parte del grupo; el infortunio (y la brujería) me dio una mala jugada y quede sin empleo; fue justo en ese momento donde todos me seguían invitando a eventos pero ninguno me ayudaba a subsistir en el país; ¿ cuál fue mi solución? borrar esa lista de personas que no me tendieron la mano cuando no tenía a quien acudir; de alguna forma comienzas a disfrutar la soledad, y ya que el egoísmo ahora se ha convertido en tendencia mundial, decidí aplicarlo y entendí que cuando imploras ayuda las personas no están ahí para ti , si no que también te ganas hashtag #pobrecitatu y otro de #yahoraquepiensashacer?; tus mejores amigos de años que están lejos solo se limitan a darte palabras de ánimo y a preguntar constantemente cuales son las soluciones que has pensado aplicar para el problema; es justo en ese momento donde, como buen naufrago, dejas de gastar los recursos de la isla para escribir HELP y comienzas a usarlos para construir un bote.

Tal vez en otras épocas la migración era considerada éxito automático; el lugar donde tenías todos los beneficios y lujos que tu vida en casa no te permitía; los lugares a donde quiera que vayas son maravillosos, las oportunidades infinitas, pero el solo lograr la estabilidad de un trabajo, el vivir en un bonito apartamento con todos los juguetes en una zona decente, es una carrera tan cuesta arriba como la de comenzar un nuevo negocio, pero sin las porras constantes de familiares y amigos; los meses se convierten en un juego de supervivencia económica y emocional; creo que los que estamos en la isla les mandamos cartas de cuento de hadas a nuestros amigos y familiares para evitarles preocupaciones ( o evitarnos a nosotros mismo la cháchara de “lo mejor es que te regreses”) y a su vez, les damos ánimos a los que nos preguntan que como están las cosas para que nos vengan a acompañar en el infierno, pues ya nos sentimos lo suficientemente solos como para no intentar el traer otra alma a este idilio; pero aun así, ni muertos regresamos atrás, hay demasiado orgullo y prejuicio involucrado en el tema, terminamos acostumbrándonos al pan que venden en la esquina y al café cercano de la oficina; y estamos dispuestos a dar hasta nuestra última gota de sangre por mantener las cosas tal y como están.

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